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La Llave del Éxito

La fórmula del éxito está compuesta por: 5% de talento, 15% de un plan y 80% de actitud.

El talento se cultiva con el aprendizaje, la forma en que aprendemos y sobre todo y en forma muy importante, en hacerlo en una forma continua y permanente.

En cuanto al plan, se debe contar con un objetivo, una estrategia, una serie de actividades y un proceso de evaluación.

En el tema de la actitud, hoy somos lo que decimos ser ayer, el éxito depende solo de cada uno de nosotros, y las grandes batallas de la vida, se ganan o se pierden, antes de haberlas iniciado. Actitud significa el compromiso de cumplir todo aquello que debemos hacer, a través de hábitos de vida que con el tiempo forjan el carácter y definen nuestra personalidad.

Los invito a adoptar los hábitos que construyen el camino al éxito:

1.- Disciplina

  • Es el puente que une la idea con el
  • Es el único camino que convierte tus metas en
  • Es lo que hace diferente al aficionado del

2.- Aprendizaje

  • Rompe tus paradigmas.
  • Aprende del
  • Rodéate de gente
  • La ignorancia es más cara que la capacitación.

 

3.- Reflexión

  • Confronta permanentemente tu realidad, si hay crisis supérala, si no la hay provócala.
  • Aprende a cambiar, ése es el milagro del desarrollo personal.

4.- Perseverancia

  • Arrepiéntete de lo que has hecho, nunca de lo que no has hecho.
  • No es grande el que siempre triunfa sino el que nunca se

 

5.- Autoestima

  • eres la persona más importante.
  • ¿Cuánto vales?
  • vales lo que crees que vales, eso es

 

6.- Esfuerzo

  • Comprométete
  • Esfuérzate siempre y cumple tu palabra.
  • No gastes tu tiempo, “inviértelo”.

7- Confianza

  • La confianza hace que el trabajo en equipo sea un éxito.

8.- Excelencia

  • Provoca que tu vida se vuelva un reflejo inconsciente de tu
  • Cultiva el hábito del profesional.
  • Haz de cada acontecimiento ordinario un evento extraordinario.

Es excelente y líder:

  • Quien se reconoce a sí mismo para llegar a la
  • Quien ante el fracaso se agiganta y se desafía más allá de sus limitaciones.
  • Quien se compromete en cada acción que realiza y se entrega con todas sus potencialidades.
  • Quien no contabiliza sus pérdidas y lo arriesga todo para lograr el éxito.
  • Quien reconoce la aportación de los que lo ayudaron a llegar a la cumbre.
  • Quien sabe compartir los resultados y entrega su vida generosamente a quien más lo necesita.
  • Quien puede vivir sin envanecerse por lo logrado y soñar todos los días en alcanzar su
  • Quien está convencido que nació para lograr su plenitud y cumple su misión esforzándose por ser mejor cada día.

9.- Optimismo

  • Lucha contra la mega tendencia al pesimismo y a la intolerancia.
  • El pesimista ve un obstáculo en cada oportunidad, el optimista ve una oportunidad en cada obstáculo.

10.- Idealismo

  • Si las ideas te hacen fuerte, los ideales te harán invencible.
  • El éxito se alimenta de tus ideales y se forja en la lucha contra la adversidad.
  • Sólo con la mirada en el cielo y los pies en la tierra harás posible lo que para otros es imposible.

La presente información ha sido tomada de la ponencia presentada  por el Lic. Miguel Ángel Godínez.

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VALOR PERSONAL VERDADERO

En este Toma Nota No. 18 quiero hacer referencia a un importante concepto que les compartí en el Toma Nota No. 6 – “Valor agregado interno”, enviado el pasado 30 de septiembre de 2013.

“Cada actitud, cada acción, cada procedimiento, por pequeño que sea, que realiza cada uno de los integrantes de nuestra Firma agrega o disminuye el Valor Agregado Interno que nuestros clientes perciben”.

Si esto es algo que mejora la imagen de Firma que perciben nuestros clientes, podemos ahora reflexionar sobre aquello que nos agrega “valor verdadero como personas”.

Es algo probado que las personas que logran el mayor éxito en su vida es porque se desempeñan combinando pasión, habilidades y valores personales. Las cosas que hacen les generan pasión y las desarrollan con gran habilidad. Esto les produce esa satisfactoria y agradable sensación de estar generando un valor que es necesario para el universo que los rodea.

Muchos grandes negocios fueron iniciados por personas que estaban frustradas por algo que no les funcionaba bien y decidieron aplicarse con pasión para desarrollar las soluciones ellos mismos. Lo interesante es que encontraron que esas soluciones que buscaban eran las mismas que buscaban otras personas frustradas por lo mismo. Así se desarrollaron todas las grandes ideas que dieron lugar a los grandes negocios que hoy encontramos en el mundo.

Cuando hacemos algo que nos apasiona las habilidades suelen desarrollarse por sí solas, hasta llegar a la perfección. Dando por hecho que las habilidades son producto de la pasión, esto nos lleva a asegurar que lo trascendente es trabajar con “pasión y valores personales”.

Valores personales son aquellas acciones que los demás observan en nuestro comportamiento y que a la vista de otros se aprecian como aportaciones positivas al ambiente laboral, a la mejora de los procesos de operación, a la optimización de los recursos de la Firma y que por ende contribuyen al bienestar general.

Valores personales son aquellos que pueden incrementar el valor para el mundo en que vivimos. Si queremos saber qué podemos hacer que agregue valor a ese mundo debemos preguntarnos ¿qué es lo que nos apasiona hacer? Encontraremos que lo que hacemos con pasión nos genera valores personales que a la vez agregarán valor a otras personas cuando los observan y los imitan.

Si eres parte de una organización productiva como lo es nuestra Firma, piensa que existen muchas formas de crear valor personal verdadero: ser ejemplo de disciplina y puntualidad, capacitarse en programas y aplicaciones que no dominamos, acompañar y enseñar a otros colegas, recomendarles con prudencia, corregir sus fallas, mejorar procesos, aportar ideas que ahorren recursos, cuidar y respetar los tiempos propios y sobre todo los tiempos de los demás y tantas otras ideas que cada quien puede imaginar.

No existe aportación pequeña, todo se acumula y nos genera valor personal verdadero, que es percibido por los demás. Estas conductas invariablemente generan reconocimiento y respeto, nos otorgan liderazgo y autoridad en nuestro mundo personal.

Nuestro trabajo en la Firma es una misión personal y quizá no estamos dedicados a mejorar el mundo entero, pero dado que pasamos muchas horas de nuestra vida en este entorno, el contribuir generando valores personales durante ese tiempo es una gran oportunidad de “dejar nuestra huella en nuestro muy personal universo”. Los demás lo percibirán y lo apreciarán y nos recordarán como “alguien que dejó el mundo mejor que como lo encontró”.

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La Disciplina Personal

 

Son muchas las ocasiones en que nos planteamos el por qué ciertas personas consiguen lo que se proponen, mientras que otras se plantean una y otra vez ideas maravillosas con las cuales se ilusionan e imaginan que  son la forma de tener una buena vida. Con frecuencia se quedan sin cumplir la realización de eso que quieren, pues un factor importante en ello es la disciplina que se tenga.

Hay muchas formas de ver la disciplina. Disciplina es estar a tiempo y cumplir con las obligaciones en el momento adecuado, también es la capacidad para pasar a la acción porque es lo correcto, aunque no se tenga motivación para ello.

Gracias a la disciplina todos nosotros podemos actuar de forma determinada hasta conseguir cumplir nuestras metas y objetivos. La experiencia nos enseña que la disciplina debe estar presente en todo momento en nuestra vida.

La disciplina guarda estrecha relación con la perseverancia, si se actúa de forma ordenada y perseverante se logran buenos resultados, de otro modo la falta de disciplina nos hace perder la dirección y las metas trazadas se desvanecen.

La disciplina es la capacidad de elegir, consciente y consistentemente, la opción que más nos interesa a mediano y largo plazo, decidir cuál está más alineada con los objetivos y puede proporcionar los resultados deseados. También es la capacidad de elegir obtener la recompensa a largo plazo, antes que el placer inmediato. Es aceptar que la diaria contención de evitar hacer lo que no conviene nos garantiza un resultado favorable a mediano o largo plazo.

El valor de la disciplina se adquiere dominando el carácter y el orden para estar en condiciones de realizar las actividades necesarias orientadas a nuestras metas personales.

La persona disciplinada es responsable en la organización de su tiempo y de sus actividades, estando pendiente de cumplir con lo encomendado y con lo que se ha propuesto. Cumple con sus obligaciones y saca adelante sus labores y todo aquello en lo que ha empeñado su palabra.

Los poseedores de disciplina aprecian el horario y el orden, tratan de mantener un ambiente agradable y armónico donde se encuentra, son felices con lo que hacen, no ven el compromiso como una carga, ni se molestan cuando se les pide algo.

Con la disciplina se desarrolla la capacidad de ejercer control de los deseos, el carácter, las emociones, el lenguaje y las actitudes, lo que ayudará a conseguir las metas propuestas.

La disciplina es un recurso personal y como tal se puede desarrollar. Entrenándola se puede corregir, moldear, fortalecer y perfeccionar la misión de vida, formando buenos hábitos y estableciendo una serie de reglas personales que comprometan para alcanzar los objetivos propuestos, lo que supone una de las tareas más importantes de tu vida.

Si descubres cuáles son tus intereses, posiblemente tendrás más oportunidades de lograr tu realización personal.

Los triunfos nacen cuando nos atrevemos a comenzar.

Nada muestra mejor la disciplina de las personas que su manera de hacer las cosas, por ello se ha de tener en cuenta:

 

  • Hacer todo bien, desde el principio hasta el final, cuidando los detalles, sabiendo que la perfección es más una idea que una realidad.
  • Planear con tiempo cada una de las actividades, pues así se evitarán las improvisaciones.
  • Poner atención y concentración, lo que requiere esfuerzo, aunque vale la pena por la calidad de lo obtenido.
  • Revisar las cosas, manteniendo una actitud de autoevaluación de sí mismo y de todo lo que se hace. No te conformes, si no ha salido como deseas, vuelve a intentarlo.
  •  Cuidando las cosas pequeñas, la calidad se convierte en excelencia.
  • Tener ojos para ver lo que otros posiblemente no ven, aquellos detalles que pueden ser mejorados; detectando los problemas cuando son pequeños para así solucionarlos en ese momento.
  • Conocer que son muchas las alternativas que se tienen para desarrollar la disciplina, como son: actividades al aire libre, deportivas, culturales, bellas artes, etc. Una persona sana es aquella que mantiene un equilibrio en los aspectos físico, mental, emocional y social.

Disciplinar a uno mismo es un esfuerzo duro pero se compensa con resultados muy productivos.

Podremos lograr nuestro plan de vida cuando nos propongamos cumplir con una disciplina personal que nos proporcione seguridad, confianza y responsabilidad; una conducta que favorezca nuestras interrelaciones. Sin disciplina la intención carece de valor.

En conclusión, cuando alguien posee disciplina, da pasos hacia hábitos positivos que se asientan en su vida y le aseguran seguridad personal en sus actos y buen éxito en sus metas.

Invito a todos nuestros colaboradores a iniciar un camino de disciplina; elegir un tema hasta dominarlo y después elegir el siguiente y nunca detenerse. Los resultados premiarán su esfuerzo.

 

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El Compromiso

La palabra compromiso  se utiliza para describir a una obligación que se ha contraído entre dos partes. Un compromiso puede ser una promesa o una declaración de principios, como cuando una persona con cargo directivo en una empresa afirma: “Mi compromiso con la empresa es obtener los resultados esperados a través de desarrollar a la gente”.

 

Por otra parte, el concepto de compromiso también puede hacer referencia a una dificultad:      

“Estoy en medio de un compromiso” puede referirse a que cuando las cosas van mal, se harán esfuerzos extremos para solucionarlo.

 

Se dice que una persona se encuentra comprometida con algo cuando acepta cumplir con sus obligaciones, con aquello que se ha propuesto o que le ha sido encomendado. Es decir que vive, planifica y reacciona de forma acertada para conseguir sacar adelante un proyecto, una familia, su trabajo, sus estudios, etc.

 

Para que exista un compromiso es necesario que haya conocimiento. No podemos estar comprometidos a hacer algo si desconocemos los aspectos de ese compromiso, las obligaciones que supone. De todas formas se considera que una persona está realmente comprometida con un proyecto cuando actúa en pos de alcanzar objetivos por encima de lo que se espera. De esta forma, un compromiso se puede aplicar como sinónimo de acuerdo, que apunta a describir la adopción de una obligación específica.

 

En una familia existen diferentes grados de compromiso, de acuerdo al rol que cada persona ocupa dentro del grupo. Los padres tienen la obligación no sólo de proporcionar a sus hijos los medios materiales para subsistir, sino también espirituales, es decir deben acompañarlos, apoyarlos, conversar, jugar con ellos. Los hijos también tienen responsabilidades en la familia, deben ser respetuosos con sus padres, sinceros y estar dispuestos a ayudarlos cuando estos se lo pidan, a su vez tienen responsabilidades con sus hermanos de respeto y fraternidad. Y tienen un compromiso con sus amigos a quienes deben cultivar con los pequeños gestos de cada día.

 

El ámbito del trabajo es muy similar. Un compromiso es una estipulación a través de la cual las partes acuerdan la forma de resolver las situaciones y problemas que a su paso se encuentren  para cumplir un propósito. El término compromiso es utilizado para hacer mención a cualquier clase de convenio en el cual cada una de las partes asume determinadas obligaciones. Por lo tanto, un compromiso puede definirse como un contrato que no necesita ser escrito.

 

El compromiso de trabajo engloba a las responsabilidades de todas las personas que componen una sociedad laboral  y las capacidades que poseen como grupo. El compromiso es fundamental para que exista la colaboración de todos los involucrados, no sólo de aquellos que dirigen sino también de los que son dirigidos, a fin de vivir en orden y armonía para cumplir con los resultados esperados.

Se dice que una persona se compromete cuando se implica al máximo en una labor, poniendo todas sus capacidades para conseguir llevar a cabo una actividad o proyecto y de este modo aportar con su esfuerzo para el mejor funcionamiento de un grupo, sociedad o empresa.

 

Una firma de consultores como OMA es una empresa, como cualquier otra, en la que se han invertido recursos para hacerla productiva y la tarea de todos es lograr que esto genere bienestar para todos los involucrados.  Desde que se inicia, una empresa crea y mantiene compromisos con sus empleados, sus clientes, sus socios, sus proveedores y con la comunidad en que se desarrolla.

 

Se firman contratos formales, pero existe un compromiso mutuo en el que queda anotado lo que se espera de las partes. Esto se conoce como el contrato psicológico en el que la empresa se compromete a pagar sueldos a tiempo y sin demoras, a mantenerlos balanceados con el trabajo que se contrató, a ver a cada empleado individualmente como colaborador valioso y a mantener un estimulante clima de trabajo, aún si los tiempos no son buenos y los vaivenes de los mercados ocasionan situaciones no deseadas. Se compromete a preservar un nivel de seguridad para todos y a reconocer el desempeño individual. Como contraparte, el personal se compromete a cumplir los más altos niveles de calidad en su trabajo, a seguir las políticas y  reglas necesarias para la mejor convivencia, a colaborar buscando la mejora continua y a aceptar que las condiciones en que la empresa se desarrolla afectan a todos por igual.

 

Todas las empresas tienen situaciones variables, sobre las cuales no siempre tienen control. En nuestro caso estamos poniendo todas nuestras expectativas en un año 2014, que será de mucho trabajo, de clientela creciente y de resultados financieros adecuados al esfuerzo y los recursos invertidos. Esto solo se puede lograr con el compromiso de todos y cada uno de nuestros colaboradores, a quienes valoramos como talentos extraordinarios, que pueden desplegar ideas y actividades más allá de lo que otras firmas pueden ofrecer.

 

Estamos en los albores de un año que esperamos como excelente y agradezco a todos su comprensión y compromiso. Será un magnífico año 2014 para OMA y para todos quienes tenemos puesto nuestro futuro en ella.

 

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¡Felices fiestas!

¡Felices fiestas!

Diez Formas de ser un Feliz Contador

Después de conocer y platicar abundantemente con numerosos contadores y contadoras durante mi larga carrera, puedo decir que he encontrado personalidades de todo tipo. Hay colegas aburridos, que están permanentemente enojados, cansados, agobiados, gruñones, gritones, pero también algunos – de verdad – que son muy felices y se les nota. Esta experiencia me ha mostrado que no solo existen los contadores que viven una vida contentos y que se les nota, sino que estos se encuentran en toda clase de empresas, en diferentes puestos y responsabilidades, en diversidad de edades y son de sexo indistinto. Lo que los hace destacar de los demás descontentos son aquellas cosas que practican en forma diferente. Quizá en ésta época de festividades en que es bueno revisar lo sucedido en el año que termina y hacer planes para el futuro, conviene repasar estas pequeñas, pero importantes diferencias.

Sin ningún orden particular, esto es lo que he observado en los Contadores Felices que he conocido:

  1. Procuran cultivar buenas relaciones con los demás. Contrario a la idea de que los contadores siempre están “metidos en los números”, sus experiencias como auditores, fiscalistas, o en consultorías diversas, son siempre en relación con otras personas. Al desarrollar y cultivar relaciones, ya sea con colegas o con clientes, los contadores pueden crear una red profesional y social que les hace sentir que su profesión es fantástica, les produce remuneración emocional positiva y con ello les hace sentirse felices.
  1. Se mantienen en “la corriente de la profesión”. Es ese estado mental de sentirse inmerso y concentrado en lo que hacemos con gusto. Cuando estamos en esa corriente de aprendizaje continuo y permanecemos enfocados y absortos en las tareas, eso nos hace sentir felices. ¿Cuándo fue la última vez que te sentiste así en el trabajo? Los contadores que se sienten felices es porque sus tareas les hacen comprobar que están aprendiendo, creciendo y valiendo cada vez más y eso es muy remunerador. Son felices porque simplemente aman su trabajo.
  1. Cuidan de su cuerpo. Es difícil sentirse feliz cuando te duele el cuerpo, estás cansado, hambriento y pasas horas sentado frente a la computadora pensando en que ya quieres terminar. Los contadores felices comen bien y a sus horas, toman suficiente agua durante el día, hacen algún tipo de ejercicio diario y toman en serio las horas de dormir. El cuidado del cuerpo te hace sentir bien y eso es parte de la felicidad.
  1. Mantienen en orden su espacio. El desorden en el espacio de trabajo impide pensar con claridad. Aunque no es fácil tener todo súper ordenado todo el tiempo, como si fuera catálogo de biblioteca, los contadores felices procuran que el escritorio, los cubículos y las oficinas estén organizados y limpios, las pilas de documentos en sus lugares de archivo.  Se requiere espacio, mucha luz y ventilación para lograr ese sentimiento de confort que los hace verse y sentirse felices.
  1. Establecen límites. Al contrario de quienes piensan que fijar límites personales aíslan y separan, es una mejor práctica que los espacios de trabajo estén claramente identificados y establecidos. Es bueno para mantener el ambiente de respeto que todos necesitan. Estos cuidados incrementan las buenas relaciones y eliminan conflictos al evitar que trabajen “unos encima de otros”. Los contadores felices cuidan su espacio y respetan el de los demás y propician que esto se convierta en una buena costumbre.
  1. Tienen vida fuera del trabajo. Hay varias vidas fuera del trabajo; vida familiar, deportiva, social, intelectual, actividades de distracción y aficiones y (muy importante) vida personal íntima. Los contadores felices buscan la mejora continua en su vida, leen mucho, acompañan a sus hijos a sus deportes, conviven con la familia y los amigos y se mantienen activos.
  1. Dan significado a sus esfuerzos. Sus metas son importantes para ellos; terminar estudios, cursar una maestría o una especialidad, aprender un idioma, leer mucho, mantenerse al día. No se arredran ante los obstáculos y encuentran forma de sobrepasarlos. Esto les hace sentirse felices por esos logros personales que sólo ellos conocen.
  1. Tienen prioridades muy claras. El definir y respetar lo que es más importante para uno mismo permite establecer prioridades. Esto libera la capacidad mental para procesar los pensamientos a través de las circunstancias y tomar mejores decisiones; conduce a una mayor productividad, mayor satisfacción en el trabajo y por consecuencia los hace contadores más felices.
  1. Conocen y refuerzan su capacidad para enfrentarse a las dificultades. El estrés es parte de la vida y del trabajo cotidiano, como también de la vida fuera de la oficina. Ser capaz de enfrentarlo y controlarlo es muy importante para emerger más fuertes y sabios después de aquellos  períodos de trabajo excesivo o de algún acontecimiento no esperado. Los contadores felices resisten situaciones estresantes mejor que todos los demás, porque visualizan el estrés en su verdadera dimensión y desarrollan herramientas para mitigarlo y salir airosos de cualquier situación.

 

  1. Cuidan su parte espiritual. Es importante descansar en la religión que practicamos o en cualquier otra creencia que nos haga sentir bien con la naturaleza y con el Ser Creador. Apreciar los beneficios que la vida nos ha brindado y cuidarlos para que los nuestros lo aprecien y disfruten puede representar esa fuerza interior que nos hace ser felices por dentro. Los contadores felices que he conocido sienten y comparten esa fuerza espiritual que los distingue de los demás.

Gran noticia: Ninguna de estas experiencias requiere tener súper poderes o tener capacidades extraordinarias. Todos podemos elegir por cuál de ellas podemos comenzar, una por una, hasta llenar nuestra copa de felicidad. Espero que en este fin de año y durante las fiestas navideñas todos ustedes puedan disfrutar de felicidad interior, para compartirla con sus seres queridos y los derramen también a todo su alrededor. Podrán ver como esto les hará no solo contadores felices, sino seres humanos plenos de vida y satisfacción.

Reciban un fuerte abrazo y mi reconocimiento por los esfuerzos realizados durante 2013.

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Los Jefes Extraordinarios y sus 13 Hábitos

Los muchos casos de quienes son Líderes Extraordinarios están descritos en numerosos libros. Es bueno compartir con ustedes,  jefes actuales o quienes están preparándose para serlo, los hábitos que llevaron a estas personas al éxito. Estos hábitos se pueden adquirir, si así lo decides, con un poco de autocrítica y disciplina.

Lo interesante del caso es que los Jefes Extraordinarios han aplicado estos hábitos no solo para su propio beneficio, sino para convertir también a quienes les rodean en personas extraordinarias.

Estos 13 Hábitos funcionan mejor cuando se alinean las aspiraciones personales con las oportunidades que se tienen a mano. Tú también lo puedes lograr.

   1.        Colaboran con entusiasmo, sin exhibirse con protagonismos.

Los Jefes Extraordinarios comprenden que el éxito no es solo alcanzar logros personales; consideran que en la palabra “éxito”, que de por sí entraña un cúmulo de emociones diversas, no tiene cabida el orgullo falso, la posición y la fama. Saben que el éxito de un grupo es la suma de logros individuales.

    2.       Construyen ambientes de trabajo, no sistemas autoritarios.

 Los Jefes Extraordinarios se enfocan en las necesidades básicas del trabajo y las de sus colaboradores, así como en el deseo de escalar de la realidad en que se vive hacia nuevas y mejores posibilidades. Esto crea una explosión de energía y actividad conforme más y más personas sienten que su participación es importante y que su jefe aprecia sus esfuerzos. Este ambiente positivo permite enfrentar mejor los problemas y logra que las soluciones funcionen a tiempo.

    3.       Crean nuevas realidades.

Los Jefes Extraordinarios crean una sensación de que todas las cosas son posibles. Quienes han enfrentado dificultades y retos abrumadores en el trabajo saben lo importante que es estar cerca de ese alguien que puede visualizar la solución lo que parece imposible y ofrecer esperanza frente a la adversidad. Esa actitud es una valiosa plataforma para que la empresa encuentre mejora y crecimiento.

     4.      Se ríen de los problemas (y de ellos mismos).

El buen humor al enfrentar los problemas es característica de los Jefes Extraordinarios. Con esto demuestran que podemos reír de nosotros mismos y de la situación, antes que verla como problema. La habilidad de soltar una broma en el momento adecuado reduce el estrés y crea camaradería, lo cual es una ventaja en momentos  tensos y de presión en el trabajo.

     5.       Ayudan a otros a visualizar un mejor futuro.

Los Jefes Extraordinarios tienen una visión positiva del futuro. Tienen la habilidad de comprender y resolver los problemas y necesidades de los demás. Escuchan más de lo que hablan y así crean una relación cercana con los colaboradores, lo cual motiva a todos.  Cuando insisten en que se debe cambiar hacia algo nuevo es porque saben que ahí está la mejora continua. Animan y conducen a sus colegas hacia el cambio positivo.

      6.     Exploran con avidez nuevas ideas.

Los primeros en probar nuevas soluciones en el  trabajo son los Jefes Extraordinarios. Se preocupan intensamente por encontrar nuevas formas y métodos, conduciendo a los colaboradores hacia nuevas y mejores soluciones. Obtienen de ellos las mejores ideas y les dan el crédito, sin robarse los reflectores. Tienen gran sentido de la oportunidad y saben cuándo hay que esperar para que algo funcione y cuándo hay que presionar con urgencia para resolver una situación.

      7.     Son buenos coaches y mentores.

Escuchar con detenimiento y dar buenos consejos en los momentos adecuados es típico de los Jefes Extraordinarios. Han vivido experiencias que los demás aún no han probado y saben cómo sobreponerse a los obstáculos y retos, por formidables que aparezcan. Están siempre dispuestos a delegar la responsabilidad en los demás cuando se dan cuenta que ya están listos para tomar sus propias decisiones.

8.    Relatan historias de casos reales para inspirar.

Los Jefes Extraordinarios relatan historias de casos reales y con ello mueven voluntades. Una instrucción verbal o escrita a veces no lo consigue.  Emplean los ejemplos para ayudar a los demás a entender los problemas; cómo aparecieron  y cómo se resolvieron.  Las historias de casos tranquilizan mentes preocupadas.

9.  Saben integrar las partes en un todo.

Cuando hay partes en conflicto en una situación, los Jefes Extraordinarios tienen la habilidad de ver todo el conjunto y se preocupan por que cada parte sea escuchada, reconociendo sus importancia. Son capaces de integrar y unir al grupo y encontrar formas de que todas las personas trabajen como equipo. Saben cómo conseguir que, aunque cada parte sea diferente, se sientan parte de un todo. Hacen sentir bien a los demás cuando los tratan con equidad y respeto.

10.   Dicen siempre la verdad, aunque les duela o incomode.

Los Jefes Extraordinarios no cambian de parecer solo para agradar a alguien en particular. Tampoco están en contra de cambiar sus opiniones cuando con ello se resuelve algún conflicto. No engañan a otros con evasivas, de tal forma que todos saben siempre en dónde están parados. Los tratan como adultos que pueden enfrentar la verdad, en lugar como a niños a quienes hay que proteger.

11.   Anticipan los conflictos.

Los Jefes Extraordinarios están en contacto cercano con su gente y llegan a conocer cómo es cada uno. Así pueden anticipar las posibles dificultades entre personas antes de que estas estallen. Intervienen a tiempo para detener y corregir las situaciones adversas, anticipándose a estas, antes de que se conviertan en conflicto. Esa prevención evita consecuencias negativas que dañan el rendimiento en el trabajo.

12.   Generan un clima de confianza.

La con fianza mutua es el pegamento que mantiene unida a una organización. Los Jefes Extraordinarios lo saben y construyen un clima de confianza que se opone al chisme y a la politiquería, que destruyen el buen ambiente laboral. Ellos confían en los demás y a la vez son merecedores de su confianza, lo cual hace que todos en la organización salgan ganando

13.   Generan paz y armonía entre grupos.

Los Jefes Extraordinarios no toman partido a favor o en contra de algún grupo. Mantienen funcionando los sistemas de trabajo y superan los obstáculos. Concilian las diferencias entre grupos y generan paz mental, lo cual es muy favorable en el medio laboral, pues permite a todos sentirse bien aun en medio de situaciones y problemas difíciles.

¿Parece magia? No, es una realidad alcanzable. El secreto es adoptar estos hábitos, si no todos a la vez, uno por uno. Comienza por donde más te duele. Haz un Plan de Mejora Personal,  aplicando estos consejos, te aseguro que saldrás ganando.

Ser Jefe Extraordinario es algo a lo que muchos aspiran, pero no olvidemos este consejo…

      “Es muy agradable ser importante, pero es más importante ser agradable”.

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